miércoles, 23 de octubre de 2013

Carta a mi padre.

Posiblemente esto es lo más duro que he escrito nunca. Pero necesito desahogarme de alguna manera.

"Hola padre,

¿cuánto tiempo verdad? Ah, sí, 21 años prácticamente y medio. Durante estos 21 años han pasado grandes cosas que te has perdido. Culpa tuya. Desde mis primeros pasos, mi primer día en el colegio, mi paso al instituto, mi graduación, y dentro de posiblemente un año mi graduación universitaria. ¿Cuantas cosas, verdad? 21 cumpleaños, 21 navidades, y un sinfín de momentos en los que podrías haber estado, pero en los cuales no te he necesitado. Y en los cuales tú tampoco quisiste estar.

Cuando le cuento a los demás mi historia, la de por qué sólo tengo madre, no entienden que lo cuente  con tanta naturalidad. Tú para mí no eres absolutamente nadie. De hecho, ni tan siquiera sé cómo eres físicamente. ¿Cómo se puede querer a alguien a quien ni tan siquiera conoces? ¿Cómo se le puede echar de menos? Sabes, los primeros años me costó entender muchísimo cómo un padre no puede querer a un hijo. Lo pasé realmente mal. Pero poco a poco lo fui superando. Sin embargo, en el inicio de la pubertad, necesitaba un referente paterno, necesitaba mis raíces. No te puedes ni imaginar lo que es vivir, ver otras familias y pensar... ¿por qué la mía no es así? Quizás uno de los motivos por los que odio la Navidad, es porque en el cine siempre había un padre y una madre que, junto al árbol, observaban como su hijo abría los regalos con una sonrisa de oreja a oreja. Y tú no estabas para hacer eso realidad.

A los 21 años puedo decir, que aún queriéndote conocer, porque necesito una explicación por tu parte, no puedo hacer eso. Tengo una madre a la que dejaste sola y ha luchado por mí como una jabata. Tengo una familia que no merezco, que me ha hecho sentir hijo de todos y me ha querido como a nadie. Y unos amigos que han hecho que en ocasiones me olvide de querer tener un padre y únicamente dé las gracias por lo que tengo a mi alrededor. 

Sólo tú sabes lo que te perdiste en tu momento. Sólo tú vives echando de menos algo que sí que llegaste a conocer. Tuviste la frialdad de verme, y de pasar de mí. Pues hoy, y tras 21 años de "sufrimiento", soy yo el que pasa de ti. El que deja atrás los fantasmas de un pasado, y el que va a mirar hacia delante. Nunca leerás esta carta, pero si algún día lo haces, espero que sientas como se te rompe el corazón, y como yo no voy a estar allí para repararlo. Perdiste la oportunidad y jamás la recuperarás, llegues a conocerme o no. Espero no encontrarme nunca contigo en mi camino. Ni mi familia ni yo lo merecemos. Y espero que, si tienes más hijos, les hayas dado a ellos todo el cariño que decidiste no darme a mí. 

Hasta nunca,

David.

2 comentarios:

  1. No tienes ni idea de cuánto te entiendo con esto:
    Sin embargo, en el inicio de la pubertad, necesitaba un referente paterno, necesitaba mis raíces. No te puedes ni imaginar lo que es vivir, ver otras familias y pensar... ¿por qué la mía no es así?

    Y también ya sabes cómo pienso y lo que pienso y... Cuánta razón!

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  2. Claro que sé lo que me entiendes... tu como poca gente!! :D Gracias por leerme ^^

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