Es el caso de las sonrisas. Se trata de la droga más grande y más fuerte que exista en la tierra. Más incluso que el sexo o el amor.
Es increíble ir por la calle y ver a la gente sonreír. Instintivamente, tu sonríes cuando ves a alguien gesticular la alegría, la felicidad. Es un sentimiento recíproco, algo que necesitamos vivir para poder realizarlo. No sabemos por qué, ni cómo, pero hacemos de cosas tan cotidianas como las sonrisas algo imprescindible y precioso. El hecho de mirar a alguien que está afectado, y con sólo una sonrisa, hacer que se sienta la más afortunada, porque sabe que te tiene para lo que sea.
Dicen que nuestra cara es el espejo del alma. Y no hay más verdad que decir que la sonrisa es la puerta más grande para que otras personas se adentren en nosotros, y sepan que, con tan sólo mirarlos, somos la persona más feliz del mundo.
Cada día mírate al espejo, obsérvate, y sonríe. Es el acto más bonito de todos, y algo necesario para conocernos a nosotros mismos, algo que, de una manera u otra, hará de cada día, un día feliz.
Una sonrisa sólo puede traer felicidad. Haz que tu vida, por un instante, sea feliz.
Y sonríe.
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