Pasa igual con las hojas de los árboles. Ellas no deciden cuando levantarse, cuando bailar con suave hermosura, o cuando correr en el aire. El viento, el tan todopoderoso eolo, es el que siempre va a decidir en que momento jugar con ellas. No son dueñas de sus actos. Y quizás es eso lo único que nos diferencia de ellas. Al fin y al cabo, ¿no es cierto que nos gusta dejarnos llevar?
Quizás la única pega es, que a diferencia de las hojas,nosotros, con cada momento que vivimos, y que se estampa en nuestra cara, podemos vivir la más grande felicidad. Nunca quisiera ser una hoja. O sí, y dejarme llevar a cada momento, sin importar lo que pueda pasar a mi alrededor.
"Tomó prestadas las llaves del coche de su padre y se fue. Se fue a un lugar lejano, donde la metrópolis quedase en el olvido. Donde esas palabras que tanto daño le hacían se fueran como los pétalos de un diente de dragón, arrastrados por el viento. DOnde esas palabras, que salían de la boca de esa chica se hicieran pedazos.
ResponderEliminarTomó el camino más largo y decidió pararse donde le dejara el coche. Iba escuchando música, aunque más que escucharlo, oyendo, ya que sonaban más fuertes las voces dentro de su cabeza. Ya que sonaban más fuertes esas palabras.
Paro en un lugar tranquilo, sin nadie alrededor, rodeado de la majestuosa capa de hojas que formaba el bosque donde se encontraba, en ese lugar donde no había nadie. Solos él y la naturaleza, sin ningún elemento urbano que perturbara su tranquilidad, esa paz interior que poco a poco conseguía..."
Te acuerdas? ^^
Madre mía, no puedo recordarlo exactamente... ¿esto lo escribí yo?
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